Información para Huerteros

"Una buena pregunta es una semilla que debe sembrarse para que produzca más semillas, con la esperanza de reverdecer el paisaje de las ideas."

John Ciardi

5 preguntas que te guían para iniciarte en el mundo de la huerta

  • ¿PARA QUÉ?

    Tener una huerta implica múltiples beneficios para vos, para tu comunidad y para el ambiente.

    • Entender el ciclo de vida de la tierra

    Comenzar a cultivar tus propios alimentos y mejorar el entorno en el que habitamos nos permite entender los ciclos de la tierra, hace que nos sintamos más vivos y nos reencontremos con estos ciclos. Observar los factores que afectan el crecimiento de las plantas nos permite entender mejor el ambiente que nos rodea.

    • Consumo local y responsable

    Para reducir las largas cadenas de transporte apostá por lo que tengas más cerca, siempre que sea posible de mejor calidad y ayudá al desarrollo de la economía local.

    • Agro-ecología

    La producción agroecológica de alimentos, sin fertilizantes químicos ni pesticidas, se basa en la gestión sostenible de los recursos naturales. Lejos de emitir Gases de Efecto Invernadero, como la agricultura industrial, ayuda a enfriar el planeta reduciendo emisiones y  fijando CO2 en los suelos.

    • Mayor participación

    El grado de éxito de los planes de mitigación del cambio climático depende de todas y cada una de las personas que vivimos en el planeta.  Es  muy importante integrar  e involucrar a toda la comunidad; niños, adolescentes, adultos y mayores.

    Invitar a los vecinos, para ayudarles a entender la importancia de la propuesta, compartir la cosecha con ellos e invitarlos ser participes activos del cambio.

    • Vivir mejor con menos, lo pequeño es hermoso

    No solo es un problema de cómo se produce, es sobre todo la falsa idea del consumo como forma de satisfacción de todas nuestras necesidades. Usa solo lo que necesites y trabaja por lo que verdaderamente te hace bien. Para nosotros: las personas y el planeta.

  • ¿DÓNDE?

    Podés hacer una huerta en un patio, balcón, terraza o jardín.

    Para seleccionar el lugar de la huerta, lo más importante a tener en cuenta es la disponibilidad de luz solar (por lo menos 4 a 5 horas de sol para la mayoría de hortalizas y frutales) y la comodidad en el acceso al sector. Es recomendable también disponer de una canilla cercana para facilitar el riego.

    La huerta puede hacerse en el suelo, en el caso de disponer un jardín, o en contenedores, como macetas o cajones.

    En relación al tamaño, la extensión de la huerta puede ser muy variable, por lo que hay que considerar que, cuanto más grande la huerta, mayor será el trabajo que requiera pero también la producción, la cantidad y/o variedad de las plantas que pueden elegirse. Te sugerimos que empieces pequeño.

    Si se quiere armar la huerta en macetas o cajones, se puede colocar en contenedores individuales o para varias plantas. Si querés poner cada planta en su maceta, considerá que, para la mayoría de aromáticas, el tamaño de la misma debería ser por lo menos de 20 cm de alto, largo y ancho (5 litros aprox). En el caso que elijas contenedores grandes para poner muchas plantas, calculá que entre planta y planta debería haber como mínimo 15 a 20 cm de distancia.

    ¡Atención! Es importante conocer los requerimientos de espacio, agua y luz para combinar plantas en la misma maceta.

    Las dimensiones de la maceta deben adaptarse a los requerimientos de cada cultivo, por ejemplo, la zanahoria necesita mucha profundidad (mínimo 25 cm), y un tomate para crecer y producir requiere un espacio mayor a 40 x 40cm. La rúcula puede crecer correctamente en contenedores de 15cm de profundidad

    Diseñá tu huerta considerando el espacio que disponés, el estilo de la casa y particularmente del balcón, patio o jardín en el que se va a ubicar la huerta. Ponete creativo y aprovechá al máximo tu espacio.

  • ¿CUÁNDO?

    Algunas hortalizas se pueden cultivar todo el año, y otras tienen requerimientos específicos en cuanto a las horas mínimas de luz que necesitan o las temperaturas óptimas para desarrollarse.

    La mayoría de los cultivos son anuales, es decir que viven en una época determinada del año y después mueren (o se cosechan). Generalmente las temporadas son primavera-verano y otoño- invierno.

    La rúcula puede cultivarse en cualquier momento del año mientras que el tomate se siembra en agosto / septiembre y se reemplaza por otro cultivo al comenzar el otoño, ya que cumple su ciclo / no tolera las heladas

    Las aromáticas son plantas perennes que se cultivan todo el año, salvo algunas excepciones como la albahaca que se cultiva en primavera y verano, o el perejil que es bianual.

    En general las aromáticas en invierno no crecen y hasta se pueden debilitar sus hojas, sin embargo, llegada la primavera vuelven a desarrollarse con fuerza.

    La huerta en otoño e invierno: Al finalizar el verano, las horas de sol disminuyen y las temperaturas comienzan a bajar. Por eso, durante la temporada otoño-invierno, las hortalizas que resistan heladas y toleren el frío, serán las más adecuadas para el cultivo exitoso de la huerta.

    Esta época resulta ideal para el cultivo de plantas como arvejas, brócoli, repollos, cebolla de verdeo y puerro, algunas de hoja verde como lechugas y acelgas o de raíz como zanahorias, remolachas y rabanitos.

  • ¿QUÉ CULTIVAR?

    • Aromáticas
    • Hortalizas
    • Frutales

    En general todas son bastante simples de cultivar, sin embargo, algunas requieren más cuidados o tratamientos especiales, por ejemplo, el tomate que se tutora, algunas variedades de apio que mejoran el sabor con un aporcado.

    La mayoría de las aromáticas son plantas rústicas y resistentes, a excepción de algunas más delicadas y sensibles, como el eneldo.

    Plantar distintas variedades de plantas asociadas puede mejorar el aprovechamiento del espacio. Plantar plantas de crecimiento vertical, con plantas de crecimiento horizontal  permite aprovechar al máximo el espacio y que no se estorbe su crecimiento. Es bueno combinar las plantas que desarrollan más sus raíces con plantas que desarrollan más sus hojas. Por ejemplo, la lechuga con la zanahoria.

    Para elegir los cultivos para tu huerta, especialmente las hortalizas, se debe tener en cuenta lo siguiente:

    • La época del año
    • La dificultad del cultivo vinculada a los cuidados y requerimientos de suelo, agua y luz
    • El tamaño y los tiempos que implicara su crecimiento
    • Qué te gustaría comer

    Las verduras de hojas como la lechuga, la acelga o la rúcula son ideales para principiantes ya que son rápidas, rendidoras y cultivables todo el año

  • ¿CÓMO?

    Se empieza trabajando el SUELO, que es el “intestino de las plantas”. Un suelo sano es sinónimo de una huerta sana. Los componentes esenciales del suelo son: Materia Orgánica, Minerales y Micro-organismos. Para lograr un buen sustrato utilizá 50% de compost o humus de lombriz y 50% de tierra negra. Recordá la importancia de que la tierra esté suelta y con buena estructura para el cultivo de la huerta.

    El suelo tiene que tener MULCHING o COBERTURA, que es una capa de material seco (hojas secas, pastos secos, etc) para protegerlo del sol directo y conservar la humedad. Imitamos al mantillo de los bosques.

    El DRENAJE es muy importante sobre todo si la huerta es en maceta, ya que evita el posible estancamiento e inundación que perjudica mucho a las plantas. Si no lo tiene, ¡Es importante que lo hagas! A excepción que uses macetas textiles que liberan el agua progresivamente por sus poros.

    Hay dos tipos de SIEMBRA, directa: es decir que se siembra en el lugar definitivo, respetando la distancia que requerirán las futuras plantas.

    En almácigos: las semillas son sembradas en macetas, bandejas o plugs y cuando salen las primeras hojas son trasplantadas al lugar definitivo.

    Pautas generales para la siembra directa paso a paso

    • Se puede sembrar en la maceta o el suelo directamente.
    • Sembrar a una profundidad equivalente al doble del diámetro de la semilla seleccionada.
    • Colocar 2 o 3 semillas por pozo.
    • Cubrir con tierra y proteger con mulching o cobertura.
    • Regar suavemente, manteniendo constante la humedad en el suelo.

     

    La base de CULTIVAR de forma orgánica la huerta es la prevención, por lo que lo principal va a ser ofrecer a las plantas las condiciones óptimas para su desarrollo: luz, nutrientes, espacios, suelo y riego apropiado, entre otras. Una planta sana y bien nutrida tiene mejores defensas para soportar el avance de una plaga o enfermedad.

    En la huerta orgánica se intenta, a través de diferentes prácticas, que el sistema se autorregule, como ocurre en un ecosistema natural.

    Además, se recomienda poner en práctica las siguientes técnicas

    • Promover la biodiversidad de la huerta, colocando distintas hortalizas y aromáticas.

    Se puede además colocar aromática como lavanda, romero, salvia, ruda, ajenjo y orégano y flores de colores amarillo o naranja, como por ejemplo las caléndulas y los copetes, las que atraen insectos beneficiosos para la huerta.

    • Utilizar buenas asociaciones dentro de la huerta, colocando juntas a plantas que se benefician entre sí, o distanciando aquellas que pueden competir. Esto permite aprovechar mejor el espacio, equilibrá los nutrientes de las plantas y evitá la formación de plagas.

    Tener un buen sustrato: suelto y fértil a través de la incorporación de abonos orgánicos, como lombricompuestos.